Los necios arrastran consigo a los ignorantes con las consignas demagógicas de la justicia y en España existe un sector de población indocto, frívolo e irresponsable que atiende a los argumentos de oportunistas sin honra

 

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Santos Juliá, uno de los más destacados como repulsivos demagogos y manipuladores de la verdadera Historia de la España contemporánea, ya cría malvas a modo de efímera victoria por la exhumación de Franco. Los gusanos que cumplan con el ineludible compromiso orgánico serán un poco más hediondos, si cabe, devorando a un inspirador de malicias, un instigador de rencores bajo el más vil sectarismo disfrazado de historicidad. Al que El País llama gran historiador se le acabó vivir del cuento de la desmemoria histórica. Al poco de reinhumar a Franco, el otro ha estrenado hoyo. Justicia poética dirían algunos.

Aunque la suerte de este peón de la maquinaria en la manipulación radical es solo una anécdota en comparación con lo que debería esperar a Pedro Sánchez y a la patulea de esbirros que han rendido culto a Satanás sin el menor respeto a la más elemental dignidad humana; la que han extraviado con repulsiva especulación sin límites, rayana en el ridículo visceral a la vez que en la bajeza más vomitiva.  Como fuere que vivimos tiempos de exaltación al Mal, bajo los pretextos de la dignidad histórica y las memorias desenterradas- con esa misma degradación de hipocresía que llevó en volandas violentas a todo un país hacia una Guerra Civil bajo los auspicios codiciosos de un PSOE desatado, estalinista y exterminador- no está de más recordar que las maldiciones existen como las meigas- haberlas haylas- y que pendulan sobre los confiados necios que remueven las tumbas impulsados por un repugnante afán de oportunismo personal. Las maldiciones caen sobre aquellos que no respetan la muerte, como si la Parca cobrara una cuenta pendiente con quienes se entrometen en los designios de lo desconocido. No está de más recordar lo que le duró a Rubalcaba ese cerebro privilegiado en la conspiración y el ocultamiento que al final lo fulminó, convirtiendo su gesta de maldades reiteradas en un vestigio con tufo de mortandad. Porque aquí en vida podrá engañar esta manada carroñera con fines depredadores y disimulos victimistas, pero traspasado el umbral sólo les quedará el llanto y crujir de dientes donde nada valdrá la hipócrita condición con la que aquí rentabilizan la absoluta falta de escrúpulos. Nada nos llevamos salvo la obra recolectada.

Superstición o no, si nos atenemos a la suerte que corrieron los descubridores de la tumba de Tutankamón, todos desaparecidos en extrañas circunstancias, acaso llamados por un destino inexorable por soliviantar el sueño de los muertos, cabe la posibilidad de que asistamos a un encadenamiento de desgracias que, por otro lado, serían una bendición porque, o llega Satanás y se lleva a este fullero con riesgos psicopáticos o se manifiesta en las urnas-atentos al potencial pucherazo en el conteo Indra– una inteligencia con tintes de supervivencia para poder evitar la gran ruina que planea sobre nuestro país en las garras de estos inútiles y descerebrados, resentidos sin causa.

Los necios arrastran consigo a los ignorantes con las consignas demagógicas de la justicia y en España existe un sector de población indocto, frívolo e irresponsable que atiende a los argumentos de oportunistas sin honra.  Hoy por hoy, si a la necedad extrema nos referimos, esta patulea de miserables y sectarios que es el Gobierno en funciones de España, han traspasado todas las fronteras de la decencia para colar una estafa social, una mamarrachada histórica, vendida en un vergonzoso espectáculo circense como la gran victoria de la democracia. Cuarenta y cuatro años después de pacificación y aceptación, llegan los sembradores de cizaña para recoger a río revuelto. Y lo inició el nefasto e inmundo Zapatero que en paz descansa de los réditos de sus miserables maldades, hasta que los demonios se lo lleven para sumirlo en pesadilla eterna.

Basta ver el artificioso sentido de cada gesto en este egocéntrico profanador de tumbas que es Pedro Sánchez El Fullero, con beneplácito del tribunal supremacista, perdón, Supremo,  para comprender que él mismo es un anatema andante que también vuela con  asiduidad en Falcon. Si se estrella-o se dispara accidentalmente  en el coche oficial un subfusil del guardaespaldas, visitando la apaciguada Barcelona-habrá que creer en la maldición de los faraones y en la Justicia Divina de San Miguel Arcángel. Maldición o bendición, ya se verá lo que trae esta canallesca maniobra que, entre otras,  busca desenterrar el odio guerracivilista de una España que había superado los tiempos oscuros de la confrontación. Hay que ser malnacidos… Malditos sean.

2 COMENTARIOS

  1. Los zommbies existen, pues las sociedades colonia también, solo hay que ver actuar a quienes el autor del artículo nombra. Los hechizos también pues nos hacen proceder en contra de cualquier lógica símplemnete por un papel con sellos y rúbricas.

    De igual manera en mi triste vida que no espiritual, he comprobado que si dinero o prestigio piden al nefasto este les premia con ello, pero al igual que Santa Rita, por otro lado, su bien han pagado y con creces.

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