El prácticamente prescindible trepa Pablo Iglesias, con esa afectación de mediocre en la cúspide del oportunismo político, criticaba en el programa de El Hormiguero las donaciones del empresario

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Vivimos tiempos en que los esperpentos de bajo fondo personal como Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, siendo manipuladores y fulleros de libro, han conseguido ese grado de bajeza pública que aniquila a las sociedades, contagiando a hordas de ignorantes que con derecho a voto destruyen democráticamente un país. Antes se disimulaba la necedad porque aún la ciudadanía conservaba el sentido común; ahora da igual la actitud de la deshonra para que opten a presidencia auténticos miserables sin palabra ni honor que valgan. El bajo fondo social ha emergido y tomado las riendas del poder de modo trampeado, modificando la otrora natural escala de valores morales para transformarla en una de conveniencia y arribismo sectarios.
De mi amigo y maestro José María Ruiz-Mateos, traicionado sin piedad hasta el final de su vida incluso por los propios hijos- según lo oído repetidamente de sus propios labios durante los años que estuve a su lado-que heredaron sin pericia ni mérito su emporio empresarial, aprendí que cuando las empresas cobran protagonismo en la cúspide del éxito, actúan fuerzas divergentes para procurar una caída estudiada. Aquella conspiración acabó con un patrimonio legítimamente levantado de 3 Billones de las antiguas pesetas.

Puede que Amancio Ortega esté ahora en la diana de esas traiciones concertadas con ese mismo conchabamiento silencioso que actúa tras las bambalinas del secretismo y la codicia impulsoras de las grandes finanzas del mundo. Las acciones de Inditex se desplomaron en febrero del año pasado 6.000 millones de euros, previa influencia de factores decisivos como inesperados. Cuando la sorpresa irrumpe en el entramado financiero es conveniente recordar que la casualidad no existe, salvo que quieran hacer creer que sí. JP Morgan rebajaba el precio objetivo de Inditex un 6,5%, desde los 38 euros a los 36, 5 euros por acción y mantenía la recomendación de “sobreponderar”. Y como si a la señal del gurú se advirtiera que el ritual de la descomposición divina se hubiese iniciado en la secta satánica de la especulación, el derrumbamiento se impuso y las pérdidas fueron inevitables. El pánico es una herramienta eficaz que surte el efecto deseado previo a la demonización del otrora triunfador al que se le señalaba con la sombra de una sospecha que previsiblemente se iba a acrecentar.

Rumasa fue expropiada-expoliada delictivamente con el conchabamiento de todos los estamentos que se aprovecharon del saqueo- al poco de reunirse el Club Bilderberg en España. La flor y nata de un país que asentaba una gigantesca plataforma de corrupción acudió al aquelarre, asegurándose que la víctima propiciatoria de Rumasa no estuviera presente. Todo por la espalda y con la argucia preparatoria de un Luis Valls Taberner -del que predije, en una tensa reunión de D. José María y yo con la Presidencia del fracasado Banco Popular,  que iba a revolverse en la tumba- que lo engañó miserablemente para que cayera en la trampa de la anatemización pública.

Todo parece que indicar que como antaño sucedió con José María Ruiz-Mateos, la filosofía de triunfo y filantropismo de Amancio Ortega se han convertido en una molesta referencia para los oscurantistas intereses de quienes manejan el tablero de juego en la economía universal. Mucho había que temer que tras el cambio de rumbo hacia la tormenta financiera del Grupo, aún esperasen mayores sorpresas si no se encontraban soluciones de emergencia para frenar la deriva de este inesperado fracaso que estaba haciendo estragos entre los inversores.

Lo cierto es que siempre hay una argucia para descompensar la balanza de los beneficios y los objetivos son fijados en función de la amenaza que puede suponer un monopolio, en un mercado diseñado de antemano para que siempre gane un sistema pergeñado por la élite económica que decide quien gana o quien pierde.

Amancio Ortega puede  cubrir las pérdidas y escampar un temporal que muy presumiblemente se creó en los laboratorios secretos de la manipulación económica. De lo que puede estar seguro es que el ataque personalizado contra su imagen pública siempre arrecia por parte de demagogos e ignorantes. La rabieta podemita decidiendo la salud de los enfermos del cáncer, exigiendo que la sanidad pública no acepte sus donaciones, es una aberración más de esa mamarrachada de fondo social que por defectos de la democracia posee poder de decisión e influencia para perjudicar políticamente la sociedad española.
Ayer el prácticamente prescindible trepa Pablo Iglesias, con esa afectación de mediocre en la cúspide del oportunismo político, criticaba en el programa de El Hormiguero de Pablo Motos las donaciones del empresario que, además, en Andalucía desaparecieron para mayor honra incrementada de la corrupción del PSOE; esa inmundicia perpetua de corruptela mayor con que buscaba el podemismo aliarse. Suele suceder con los grandes personajes de la Humanidad que se convierten en una amenaza para la manada de lerdos que deciden la suerte del verdadero ingenio, que se erijan los inútiles  y majaderos como jueces falsarios de las grandes obras del espíritu humano. Qué esperar de gentualla de vida fácil sino las zancadillas contra el verdadero valor profesional que esta tropa envidia sin méritos adquiridos…
El cáncer del ventajismo, del oportunismo, de la caradura viviendo del cuento de la justicia equitativa con instrumentos políticos para enriquecerse a costa de la sociedad, se cura con altruismo, con actitud inquebrantable de filantropismo real frente al espejismo de la verborrea sin obras que resulta ser el aprovechado bolivariano.
Adelante Inditex y gracias por tan noble gesto de donaciones que históricamente  enaltece a  Amancio Ortega frente a la resistencia de los inútiles.

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