Por ese amor fecundo a España y a los españoles es por lo que este viejo reportero reclama la ABSTENCIÓN el próximo domingo

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No, no ir a votar el próximo domingo no significa que nada me importe; al contrario… no voto porque todo me importa hasta hacer daño, porque sigo amando a una España que no me gusta y que ha decidido suicidarse.

Ayer recibí un mensaje de un lector que me decía: «Josele, estoy en las antípodas ideológicas tuyas, pero reconozco que eres el único periodista honesto de este país».

Y, pese al halago, pensaba ¿de verdad este lector está en las antípodas ideológicas mías, o nunca ha entendido cuál es mi ideología?

No existe un Josele antipederasta, que lucha jugándose el gaznate por denunciar con nombres y apellidos a los violadores de niños, ni un Josele anticorrupción, insobornable, que persigue la mafia financiera del «clan Botín» y su poder absoluto sobre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de mi nación, ni un Josele que denuncia -como nadie tiene agallas para hacerlo- «la mafia judicial española».

Ese Josele es el mismo que ama a España por encima de todas las cosas, el que defiende ¡a hostia limpia si fuera necesario! su integridad territorial, el que denuncia constantemente la islamización que estamos sufriendo y el que se revela contra el sionismo internacional que está detrás de una agenda, perfectamente planificada, una estrategia que pretende llevar (que está llevando, en realidad) a España, a Europa… al mundo en general a la pérdida de su identidad, de su cultura, de sus tradiciones, de sus valores y de todo lo que a lo largo de siglos nos ha llevado a ser lo que somos.

No hay dos hombres diferentes, no hay dos periodistas: es el mismo Josele Sánchez que, acaso, no ha sido capaz de transmitir, siquiera, un ápice de lo que es su ideología, pues para mí el periodismo es una herramienta de transformación de la sociedad, no escribo para enriquecerme, ni para realizarme sino para intentar despertar conciencias a base de «contar aquello que está sucediendo y que otros no quieren que se sepa».

Fíjense que hace dos días declaraba en un juzgado por llamar «cerda» a la magistrado que archivó la amenaza más vil de un antifascista de extrema izquierda a mi familia: «Josele, no te mataré a ti, mataré a tu mujer y a tu hija no sin antes violarlas y torturarlas y las enterraré en una cuneta para que tengas que ir a llevarle flores«. Y la prevaricadora juez de Cartagena, María Pascual, decidía que no existía delito en esa amenaza de un terrorista Antifa, de esos asesinos que cumplen sus advertencias… basta recordar el asesinato de  Víctor Laínez, «el patriota de los tirantes», a manos del bastardo Rodrigo Lanza al que ahora pretenden presentar como un corderito que se vio envuelto en un pelea de bar.

Y por otro lado le he ganado dos querellas a la extrema derecha de VOX, a Santiago Abascal y Ortega Smith quienes me denunciaron por publicar la verdad, por ofrecer información concluyentes de cómo han hecho del patriotismo un rentable y corrupto negocio.

Es decir, me persigue la extrema izquierda (por un lado) y la extrema derecha (la derechita valiente) por el otro.

Y lejos de sorprenderme es la consecuencia lógica de tener una ideología y unos principios inquebrantables, por amar apasionadamente a España, pero a una España bien diferente que la que defienden aquellos que piensan que el patriotismo se mide por metros cuadrados, de esos que despliegan la bandera nacional más  grande del mundo al mismo tiempo que reclaman medidas económicas neoliberales con las que hacer al rico, cada vez más rico y convertir al pobre en cada vez más pobre, esa extrema derecha de VOX que  defiende el estado genocida de Israel y que su concepto más próximo de justicia social lo entienden como «regalar» unas monedas al pobre que mendiga a la salida de la Iglesia.

Ahora viene la extrema derecha de VOX a reclamar vuestro voto utilizando nuestro mensaje; pero hasta su discurso se nota falso, ni ellos mismos creen en una patria ancha, grande y justa para todos, especialmente para los más desprotegidos.

Reclamo y ejerzo la ABSTENCIÓN porque sueño con una  España completamente diferente a la del putrefacto Régimen del 78, una España sin estado de las autonomías pero con reconocimiento auténtico a las diferentes maneras de sentirse español que surgen de cada pueblo.

Sueño con una España donde el rico tenga que dar muchas explicaciones del origen de su riqueza, donde la banca y las compañías energéticas estén nacionalizadas y donde el trabajador pueda acceder a la propiedad de los medios de producción.

Quiero una España que no se herede de padres a hijos, una España sin borbones que roban y que viven encantados con un pueblo que les proclama o que se pelea por estrechar sus manos mientras les paga hasta las prostitutas que se llevan a sus reales lechos.

Anhelo una españa donde el trabajo y la vivienda sean un derecho real (no un párrafo de una constitución redactada para no cumplirse), donde el estado se preocupe de todos sus compatriotas y que no disponga ni un solo euro para ayudar a nadie «de fuera» mientras exista un español sin techo o sin pan.

Defiendo y lucho por una España que defienda a sus niños porque una sociedad que no sabe proteger a sus menores es una sociedad que merece ser destruida.

Por eso, porque mis sueños son demasiado grandes para caber en sus urnas es por lo que no voto y por lo que solicito la ASBTENCIÓN.

Porque como decía José antonio «En estas elecciones votad todos lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí nuestra España, ni está ahí nuestro marco. Eso es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio… Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera… Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en vigilia tensa, fervorosa y segura, ya sentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas«.

Por ese amor fecundo a España y a los españoles es por lo que este viejo reportero reclama la ABSTENCIÓN el próximo domingo.

 

3 COMENTARIOS

  1. Nos van a criticar (o algo mas); ya lo hacen algunos medios ¿cercanos?, sobretodo, si la diferencia (¿final?) es mínima .

    Un patriota, le llaman lo que le llamen, insulten o critiquen ha de actuar con recto proceder, como realmente piensa, sin sumarse a mareas o a mayorías .

    Pueden parecer pocos los patriotas y alejados de cualquier poder posterior o precedero pero permanecen con la conciencia tranquila (¿Dónde hay mayor poder?) .

    Me agrada de forma suma que éste no sea un medio de mayorías ni de corrientes , por ello lo veo un medio que demuestra ser realmente claro.

    El tiempo y los hechos han de determinar quien es quien dentro y fuera de nuestras líneas.

    Queda patente que moralmente tendremos potestad de crítica del sistema, pues en absoluto lo licitamos y nuestro artazgo a jugar bajo unas reglas impuestas por grupos de interés.

    No insultamos a nuestra inteligencia al salvar las brechas de los grupos expuestos como cebos para dar cancha a nuestros pensamientos, expresiones y nuestro sentir. en masa.

    No podré gritar una alabanza en masa, en cualquier recinto para mi patria España, aunque sí y ahora con mi ademán firme a vosotros camaradas ¡¡¡ !!!. De nada me sirve hacerlo con mercaderes negociantes y maestros de la imágen social. Luego, no vale arrepentirse. Que por cierto, no lo hacen de sus anteriores actos licitadores de todas y cada una de las agendas internacionales. Luego de nada os sirva la descalificación y otras artes. Por sus hechos les conoceréis.

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