Recién cumplidos cinco años desde su asalto a la presidencia del Santander, desde el presunto asesinato de su padre Emilio Botín, Ana Patricia Botín pasa por su peor momento al frente del banco con escándalos judiciales, bancarios y fiscales en España, Reino Unido y Europa, las denuncias de los trabajadores de sus malas prácticas y la presión de los accionistas a todos los niveles

 

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Vía Crucis de Ana Patricia Botín

 

Antes de verla entre rejas (que acabaremos viéndolo) Ana Patricia Botín aún ha de formar el próximo gobierno de España como hizo con los anteriores…

Tiene en nómina a TODOS los dirigentes de los partidos en liza (incluyendo los de ASBASCAL & CÍA y el último engendro del sistema liderado por el cara de niño de Errejón). También tiene a sueldo a la práctica totalidad de los medios de comunicación y a los opinadores de las tertulias de radio y televisión.

Y a los sicarios más fieles.

Pero tras cinco años de Ana Patricia Botín en la presidencia del Banco de Santander, desde que el 9-9-14 su padre Emilio Botín falleciese en extrañas circunstancias, que algunos han denunciado y en La Tribuna de España hemos contado como un posible asesinato inducido por su esposa y su hija, se enfrenta a su peor momento, y por ello vive inmersa en una constante y autocomplaciente campaña de imagen personal que debe estar costándole mucho dinero a los accionistas del Santander que ven como el valor de la acción ha perdido más del 40% desde su llegada a la presidencia, no consigue alcanzar los 4€ por acción y en la pasada semana, tras el anuncio de resultados con una reducción del 35% de los beneficios, se pegó un gran batacazo en las bolsas de Madrid, Londres y Nueva York habiendo perdido ya en el último año un 17,83% en la bolsa de Nueva York, un 15,59% en Londres, un 14,72% en Madrid y un 14,5% en Francfurt.

Dentro de esa campaña de imagen, ideada por Juan Manuel Cendoya (director general de comunicación y marketing corporativo) con la ayuda de Juan José Pérez-Tabernero (director de relaciones institucionales, comunicación y banca responsable), nos encontramos por ejemplo con el almibarado programa de Jesús Calleja, la precocinada entrevista y postentrevista con María Bartiromo en la FOX, la revista Fortune, ranking de mejores empresas para trabajar, etc. Rankings y entrevistas que, para el que no lo sepa, son pagadas por los accionistas del Santander.

Pero lo triste para los accionistas es que toda esa campaña no tiene como fin la promoción del Santander y el aumento del valor de la acción y los dividendos, sino exclusivamente tratar de ensalzar la deteriorada imagen personal de Ana Patricia Botín al frente del Santander, ante la cantidad de voces que piden su destitución por su incompetencia, mala imagen y riesgo reputacional. Toda la campaña no tiene otra finalidad para Ana Patricia Botín que mantenerse en la poltrona contra viento y marea y clara muestra de ello fue el “publirreportaje” en el que Ana Patricia Botín contaba como fue expulsada por su padre del banco.

Son muchos los que claman por la destitución de Ana Patricia Botín al considerar que su presidencia se sustenta en una cuestión meramente dinástica y no en razones de capacidad gestora, capacidad que ya fueron puestas en duda por el Financial Times cuando accedió a la presidencia, ni en propiedad del banco ya que los Botín no poseen ni el 1% del banco pese a que pretenden dar la imagen de que son los dueños del banco, cuando los verdaderos dueños son los grandes fondos que representan a los grandes accionistas que no quieren ver ni en pintura a Ana Patricia Botín en la presidencia ejecutiva.

El problema de Ana Patricia Botín es que se cree con derecho omnímodo a ostentar la presidencia del Banco de Santander cuando ni sus dotes, ni su preparación y tampoco su porcentaje accionarial justifican su presidencia ni sus ingresos anuales de 11 millones de euros. Pese a que muchos medios y periodistas vendidos se empeñen hacer ver que el Santander es el banco de los Botín, no es cierto ya que el clan Botín no alcanza al 1% del total. En España todos los medios están “vendidos” por publicidad o financiación al Santander, y por ello ninguno salvo LNT lanuevatribuna.com (antes de que los propios esbirros de Ana Patricia Botín, Nostra TV & Cía cerraran La Tribuna de España) y honrosas excepciones sacan a relucir sus escándalos.

La instrucción del caso del Banco Popular, la demanda de Andrea Orcel, su participación en los mayores escándalos bancario de Reino Unido y fiscal de Europa, las grabaciones de Villarejo sobre la compra de voluntades políticas y judiciales para salvar de la cárcel por las cesiones de crédito a Emilio Botín, Rodrigo Echenique e Ignacio Uclés, las denuncias de corrupción judicial con presunta compra de jueces y magistrados a las que nos hemos referido en reiteradas ocasiones en la Tribuna de España, las denuncias de los empleados envalentonados que van a más, el próximo juicio de Ausbanc, el Brexit, etc. constituyen parte del merecido “Via Crucis” de Ana Patricia Botín en el Santander que algunos analistas y la rumorología auguran finalizará la próxima Semana Santa con su “crucifixión” al frente del Santander.

En el pecado lleva la penitencia.

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